Alma, pero también cuerpo.

Unos dicen que somos solamente alma, otros, alma y cuerpo.
Dicen que el cuerpo no vale para nada, que es material, que está para albergar el alma, ya está, sin más.
Pero, ¿qué sería de nosotros si únicamente fuéramos alma? Solamente tendríamos recuerdos, pero, ¿cuáles? Todos ellos derivan de algún contacto, de un abrazo, de un roce, de dos besos, de un apretón de manos.
A lo mejor solamente seríamos sentimientos sin cuerpo, pero, ¿cómo expresarlos? Cómo expresar tu felicidad si no tienes sonrisa con lo que hacerlo, cómo expresar tu enfado si no tienes ningún ceño que fruncir, cómo disfrutar del paisaje si no tienes ojos con los que mirar.
Nos perderíamos tantas cosas como una carcajada que estalla de la nada, como una sonrisa que aparece de repente, como una mirada de alguien que niega apartarse, como un último abrazo que significaba adiós. Está claro que no seríamos nada sin el alma, y desde luego que tampoco sin el cuerpo.
Vivían en completa armonía, dados de la mano aunque yendo por una cuerda floja y, a veces, tropezaban y se tambaleaban tanto que pensaban en caer al vacío.
Sin embargo, en unos segundos se recobraba la inestabilidad y se seguía adelante. Al igual que nosotros debemos hacer. Podemos tropezar y caer, pero una vez que nos levantábamos, estábamos más fuertes que nunca.
A ya 2 de abril, sábado.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Miradas con sabores dulces.

Tormenta.

Palabras que vuelan y me llevan a lo más alto.