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Mostrando entradas de agosto, 2014

El arte.

El arte.
Qué bonita manera de evadirse.
Y qué horrible tener que volver.
¿No os parece precioso lo que somos capaces de crear? Normalmente, sólo destrozamos, pero también sabemos cómo impresionar. Nos podríamos centrar en eso.
Historias.
Un libro me parece un auténtico tesoro. Una persona ha escrito una historia que por ejemplo, en este caso, no existe. No es real. Crea a gente, unos personajes, que tampoco lo son. Pero nosotros lo idealizamos, nos los imaginamos. Es increíble el poder de las palabras. Increíble cómo nos hacen llorar, reír. Cómo nos hacen disfrutar. Una pena que no todo el mundo sepa apreciar esos pequeños tesoros, esos pequeños mundos que creamos y que, sin saber cómo, no destruimos.
La poesía.
Más palabras, que riman con otras tantas, que se van juntando, uniendo, a medida que vamos leyendo. Van encajando entre ellas como si estuviesen destinadas a hacerlo. Precioso. Expresa sus sentimientos y como si no fuera poco, lleva una estructura. Como si estuviésemos habl…

Esto no sé de dónde ha salido.

Dime, ¿qué es el alma?
"Y yo qué sé", pensarás. Sí, yo también. Pero me encanta preguntarme estas cosas, no me preguntes por qué, a eso sí que no sabría buscarle ninguna respuesta.
Volvamos al alma. ¿Qué puede ser? ¿Existe de verdad? Yo creo que sí. Yo creo que el alma somos nosotros. No el cuerpo, no el físico en sí, lo que eres tú en realidad. Quién eres, cómo eres. Tú. Sin más, pero tampoco sin menos. ¿Qué se almacenará en el alma? ¿Quizás los recuerdos? Sí, yo creo que una parte de ellos. Yo creo que el alma almacena toda una vida, toda una persona. Dicen que cuando mueres, muere tu cuerpo pero no tu alma. A lo mejor por eso luego hay algo. ¿Realmente lo hay? A eso tampoco sé encontrarle ninguna respuesta coherente. Porque por mucho que diga, serán creencias. Pero ninguna cierta. Y dime, ¿a ti no te mata no saber el por qué de las cosas? ¿El por qué de la existencia? El por qué de tantas cosas que no sabemos, el por qué al que no hacemos caso. A ese por qué que si reso…

Comparemos la vida con un libro.

Miro a mi alrededor y no veo más que desastres. Más que vacío. Más que horror. Vivimos con miedo, ¿quizá a nunca ser suficientes para nadie? ¿Quizá a morir? En realidad, son confusiones de sentimientos. Sentimientos que no sabemos cómo definir, cómo expresar. Y nos los tragamos, nos los guardamos. Nos los guardamos para nosotros mismos. ¿Quién se atrevería a mostrarlos? A mostrarlos y que supieran la debilidad que tienes. Oh, no. Pero el tiempo pasa, más cúmulo de sentimientos. Cada vez más fuertes y más grandes. Ah, y más tiempo. Pero seguimos aguantando. O lo vamos intentando. Buscamos soluciones, y sólo encontramos más problemas. Ni siquiera nos podemos encontrar a nosotros mismos. ¿Qué es lo que nos lo impide? Quizá nada o quizá todo. Quizá ese cúmulo de sentimientos que, por cierto, sigue creciendo con el paso del tiempo. Y de repente, llega un día. Un día que no aguantas más. Un día en el que decides poner un punto y final, ojalá pudiese ser sólo una coma. Una coma para obtener …