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Mostrando entradas de junio, 2014

Quizá sea lo más positivo que he escrito nunca.

Un año más. Y también uno menos. El tiempo va pasando, y echas la mirada atrás. Ya nada es igual. Ni siquiera tú. No nos damos cuenta de lo rápido que pasa todo. Se acabó. Es duro dejar atrás aquello a lo que estás acostumbrado. Nos duele. Nos duele porque nunca estamos preparados para decir adiós, ni siquiera un hasta luego. Porque eso significa dejar atrás los momentos vividos, dejarlos atrás y hacer que pasen a ser recuerdos, porque ya no se van a repetir más. Porque las cosas pasan una vez, cada momento es único, y no lo disfrutamos como tal. Creemos que algún día o alguna vez se repetirá, nos sentiremos igual de felices que cuando abrazamos a alguien por última vez, o cuando por fin llegó ese día en el que cumples tu sueño, sea cual sea. Nos duele recordar, asumir que eso que vivimos jamás volverá a pasar. Porque es la verdad, la realidad, y sí, la verdad duele. Quizá la nostalgia me invada, o no sé qué será, pero duele, duele dejar todo atrás, sin saber siquiera si alguna vez re…

Todo junto, volvió.

Como una puñalada en el corazón,
se clavaba poco a poco,
llegando hasta el último rincón,
pero doliendo,
sin parar nunca de hacerlo.
Intenté sacar el puñal,
la bala,
el dolor,
y sustituirlo,
por esperanza, alegría,
por algo.
Intentaba arrancármelo,
pero por más que lo intentaba,
no conseguía nada,
solamente más dolor,
más daño.
Pero lo conseguí,
el puñal,
la bala,
salió.
Pero el dolor no,
se quedó ahí,
es más,
se extendió,
por todo mi cuerpo,
por mí entera.
Dolía,
cada rincón al que llegaba,
dolía,
y no veas cuánto.
Pero había que hacer algo,
intenté arreglarlo,
unir cada pieza,
todas,
tardé.
Pasando el hilo por la aguja,
cosiendo,
sin parar de coser.
Pero llegaste tú otra vez,
y no veas qué pasó,
lo que dolió.
De repente,
el puñal,
la bala,
el dolor,
todo junto,
volvió.

Te vas tú.

Intento agarrarte la mano,
pero me la sueltas,
intento abrazarte,
pero te escapas.
Intento hacer que te quedes conmigo,
pero te vas.
Te vas,
y me dejas sola,
completamente sola,
sin nadie que llene este vacío,
un vacío que antes estaba lleno,
un hueco que antes estaba completo,
completo hasta el más mínimo rincón.
Pero las palabras ya están dichas,
y el daño ya está hecho,
un "adiós, me voy",
y sí, te fuiste,
y no veas cómo lo hiciste.
Me dejas sola,
otra vez,
con el cuerpo resquebrajado,
a punto de romperse,
de estallar.
Pero luego llegarás otra vez,
y con las sonrisas, la ilusión, la alegría, la felicidad,
me llenarás otra vez,
¿para qué?
Te volverás a ir,
como siempre.
Te vas,
pero no solamente te vas tú,
te vas tú,
y tus recuerdos,
te vas tú,
y la sonrisa que me sacas,
te vas tú,
y también me voy yo.

Palabras.

Imaginar,
llorar,
reír,
vivir.
Cantidad de verbos,
palabras,
los moldeamos,
les damos forma,
la que queramos,
cuando queramos.
Qué sería de nosotros,
sin las palabras,
y qué sería de las palabras,
sin nosotros.
Puedes escribir lo que quieras,
unirlas, pegarlas, juntarlas,
tal y como te parezca,
y ellas se encargarán,
de contar una historia,
una poesía,
o cualquier cosa.
Otros las leerán,
imaginarán,
llorarán,
reirán
y vivirán;
gracias a ellas.

Te ha tocado, perdón.

Vamos,
dame la mano,
agárrame,
con cuidado.
No tengas miedo,
no duele.
No me sueltes,
o no habremos hecho nada,
vamos,
ya falta poco.
Lo estás consiguiendo,
¿ves?
Ya llegamos,
venga,
termina,
no queda nada.
¡No!
¡No me sueltes!
Vaya,
ya lo has hecho.
Demasiado tarde,
pero se lo he avisado.
Ya ha vuelto a respirar,
a la vida,
y a mí me has dejado aquí,
con las manos vacías.
Y yo no puedo irme así,
tengo que llevarme a alguien,
deberías haber sido tú,
pero a ti ya no te puedo alcanzar.
A otro le tocará.
Lo siento.
Tu hijo sí que anda,
no me suelta,
le agarro del brazo,
me aprieta para no caerse,
me lo llevo a él.
Perdón.

Disfrutemos.

Mira el mar,
la marea,
las olas,
la luna,
la noche,
el atardecer,
el paisaje,
míralo bien,
y disfruta de él.Mira las olas,
cómo suben,
cómo bajan,
cómo arrastran todo,
y cómo algunas cosas,
las acaban devolviendo.Son bonitas, ¿verdad?
Con esa calma,
con esa tranquilidad.
Suben y bajan,
arrastran y devuelven,
no se cansan,
nunca paran.Centrémonos ahora en el Sol,
cómo se desvanece,
y cómo aparece,
siempre lo hace.
A veces más pronto,
y a veces más tarde.
Cómo nos ilumina,
cómo da la vida,
cómo brilla,
siempre brilla.Ahora va la Luna junto a las estrellas,
las principales en la noche,
lo único que miras,
sentada en el coche.
Preciosas, ¿verdad?
Cómo unas brillan más que otras.
¿Por qué será?Hay cada pequeño detalle en la naturaleza,
cada cosa que no apreciamos,
no lo hacemos,
total, ¿para qué?
Si siempre lo vemos, estamos acostumbrados.Es verdad, es mejor fijarse en una pantalla del móvil,
es mejor hacer otras tantas cosas, ¿verdad?Una pena que no disfrutemos de la vida,
una pena que…

Los recuerdos nos envuelven.

Las fotografías,
los sentimientos,
las alegrías,
¿no os parecen increíbles? Una fotografía,
clic,
capta un momento,
que jamás se volverá a repetir. Nostalgia sentirás,
cuando la veas,
cuando ya sólo recuerdes,
cuando no te quede nada. Una fotografía,
es mágica,
no capta los sentimientos,
pero vamos,
fíjate,
es sencillo de ver. Mira cómo se ríe,
mira sus ojos,
con lágrimas de alegría. Mírala,
están juntos,
riendo,
ella apoyada sobre su hombro,
viendo desaparecer el Sol,
el último de aquel verano. Ya acaba todo,
ella se marchaba,
y se tenían que despedir.
Y para siempre recordarse,
fotografía aquí, fotografía allí.
Clic, clic, clic. Y ahora ella las observa,
con una nostalgia enorme,
que la invade.
Porque los recuerdos nos matan,
y también, nos envuelven.

Supongamos que éramos felices, jóvenes, quién sabe.

Me decías:
espérame, ya llego,
y yo te esperé,
pero no te vi.Y te seguí esperando,
y lo sigo haciendo,
el café ya está frío,
y yo ya no siento nada,
simplemente, vacío.Fíjate, nos hemos ido consumiendo,
poco a poco,
sin darnos cuenta,
dejando pasar el tiempo,
teniendo a la muerte más cerca.El silencio inundaba la habitación,
ya no había risas,
ni lágrimas,
no había nada.¿Por qué?
Una persona nos llena tanto,
nos hace tan felices,
dependemos tanto de ella,
para que luego se vaya.Para que luego se vaya,
para que nos deje tirados,
como cualquier muñeco con el que ya no juega,
que ya está pasado.Como todo,
todo acaba pasando,
acaba acabando.
Y empezamos nuevas cosas.
Nuevas etapas.Y, sentimos miedo,
¿de qué?
No lo sabemos,
y tampoco lo haremos.Simplemente,
tememos a lo desconocido,
al qué será,
y al ojalá.Pero, sé sincero y dime:
¿no ha cambiado todo demasiado?
No darías lo que sea porque todo fuese como antes, ¿no?Bah, claro que no lo harías,
tú continúas con tu vida y yo,
mientras, esto…

Por escribir algo.

Envidio a los pájaros,
son libres, felices,
míralos,
se van donde quieren,
sin tener que viajar en avión.Ir de aquí a allí,
de Madrid a París,
y luego a Venecia,
a Roma,
o a Suecia.A donde sea,
qué más da,
contemplemos la luna juntos,
da igual.Seamos felices,
vamos, lo necesitamos,
mira a las estrellas y a la luna,
cómo se sentirán así de completas.Y, mientras nosotros,
aquí llorando.
Míranos, somos estúpidos.
No apreciamos nada,
ni incluso el tiempo.Parecerá absurdo,
pero el tiempo se nos escapa,
y no nos damos cuenta,
hasta que un día echas la vista atrás.¿Y qué observas entonces?
Tristes recuerdos ves,
de alguien que ya no eres.

Suéltame, o bueno, ya te soltaré yo.

Sigue sin mí,
continúa con tu vida,
es lo mejor,
vamos, tira.Todavía estás a tiempo,
no me he agarrado,
corre, vete,
vete o te agarraré.Y no,
es mejor que no te agarre,
mejor que no te hunda, ¿verdad?
Simplemente,
sería otra carga más.Estoy harta
de todo, de todos,
pero incluyéndome a mí también.¿Nada puede ir bien?
¿No puedo ser feliz?
Quiero disfrutar,
yo qué sé.Pero es que llevo demasiado tiempo intentándolo,
sonriendo, fingiendo tantas cosas,
y yo ya no puedo más.No, no aguanto más,
ni quiero,
ni puedo,
ni nada.