Luces.
Una conversación cualquiera en uno de los autobuses de la ciudad. Las luces iluminaban la calle, y si te quedabas mirando fijamente a algo (y a la vez a nada), las veías borrosas, miles de puntos luminosos a lo largo del paseo. Decidí bajarme en esa parada, aunque no era la mía. No sabía muy bien qué hora era, solamente quería pasear a mi aire, mirando a todos los que pasaban por mi lado en ese instante. Personas que posiblemente jamás volvería a ver en mi vida. Las farolas brillaban con tanta fuerza que prácticamente me impedían ver las estrellas. Igual hoy estaban más tímidas y no querían salir. Aun así, me tumbé en un banco y miré hacia arriba. Las constelaciones no estaban enteras, aunque, qué más daba eso, ya estaba yo para imaginármelas. Quizá eso debamos hacer todos, no tener que ver a alguien para saber que está ahí, que solo nos baste con un 'hola' para que tod...