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Mostrando entradas de octubre, 2016

Que los sueños vuelen y hazlo tú también con ellos.

Y qué bonito perderse, encontrarse, cuenta atrás desde diez y salir a buscarse.
Ir mirando detrás de cada tronco, intentando no hacer demasiado ruido aunque con todas las hojas por el suelo era prácticamente imposible.
Mira hacia arriba, hasta la última rama de cualquier árbol, casi ya desnudo del todo por la llegada del otoño. Sin embargo, las tonalidades ocres me rodean, se cuelan por mi iris marrón sin discreción alguna hasta que puedo sentirlos por cualquiera de los sentidos.
Tocar colores, respirar sensaciones y mirar lo invisible. Quizá los verbos no vayan del todo acorde a las palabras siguientes o quizá era que nosotros nos limitábamos demasiado. Poníamos impedimentos: los colores únicamente se ven, las sensaciones solamente se sienten (viva la redundancia) y lo concreto es lo que se puede tocar.
¡Cuán equivocados estábamos!
¿Acaso un color no transmite sensaciones? ¿Acaso no puede traerte a la memoria que, justo esa tonalidad era el color del vestido de los miércoles de cine?…

Jueves.

Y que seamos hojas movidas por el viento, que el tiempo nos lleve por los caminos de la vida con una sinfonía que siempre nos acompaña, que siempre está puesta de fondo por si queremos salir al centro de la pista de baile. No siempre teníamos la oportunidad de elegir la canción ni el autor, ni siquiera el género, pero, ¿acaso no era eso lo bonito? La incertidumbre, el misterio del ‘qué pasará’, el dejarnos sorprender cada día un poco más por lo que nos depare la vida, la suerte o incluso el destino. Andamos a ciegas, sin saber si el siguiente paso que demos será en suelo firme o nos chocaremos contra una piedra y, que, por saber, no sabemos nada, así que, igual deberíamos dejar un poco de lado tanta organización y predicción del porvenir. ¡Disfrutemos de este instante! Y del siguiente, y del próximo y así sucesivamente…
PD: pensemos esto cada momento durante todos los días de nuestra vida, igual así somos más felices. Además, ¿qué perdemos por intentarlo? A veinte de octubre, jueve…

Y, aun así, siguen bailando.

Todos los días nos acostamos viendo cosas tanto terribles como maravillosas. Un huracán. Haití sufriendo otra vez. Más de 900 muertos. Destrozos. Pérdidas. Lágrimas. Tristeza. Desesperación. Injusticia. Una niña bailando sin música, sin banda sonora, sin auriculares, bailando por encima de los escombros, del miedo, de la poca esperanza que puede quedar en su corazón. En ese momento, no le importaba el no tener casa, la posibilidad de poder haber perdido a un miembro familiar, el poder haberse roto un hueso sin siquiera tener un médico que se lo arregle. Sin comida.
Sin agua potable. Sin casa. Y, aun así, sigue bailando. Sigue bailando porque ella es capaz de imaginarse una melodía en su cabeza a medida que una sonrisa se pinta en sus labios cuando saca a su hermano pequeño a moverse también, quizá para evitar que se hunda mirando todo lo que el huracán se ha llevado. ¿Qué tal si aprendemos a ser un poco más así? Si nos olvidamos de la música, de las canciones y de todo aquello material…

Si no es ahora, ¿cuándo?

Llenémonos de miles de canciones, de melodías de piano, de notas, de acordes de guitarra, de cuerdas rasgadas, de palabras. Llenémonos también de todo lo que esas armonías implicaban, de la inspiración, de los recuerdos, de los momentos que nos traen a la mente como si fueran escenas de películas con banda sonora de fondo. La banda sonora que nosotros quisiéramos. Que empiece la obra de arte, se abre el telón.  Y, con ello, un nuevo inicio, otro comienzo, en el instante que sea. Que no haga falta un nuevo año, ni un nuevo mes, ni el 'próximo lunes ya empiezo'. ¡Que sea ya mismo! Qué sencillo era llenarnos con cualquier pequeña cosa, con la buena música, el buen cine, los buenos gestos, la buena gente. Apostemos (otra vez), consigamos ganar la partida a la vida y disfrutar de esta montaña rusa de emociones que iba desde lo más hondo hasta lo más alto en cuestión de segundos, en esa precisa oportunidad de aprovechar esa carcajada guardada que estaba a punto de estallar en mil pe…

Podríamos ser pero, ¿somos?

Podríamos ser tantas cosas que ni siquiera los dedos (tanto de las manos como los de los pies) me valdrían para contar todas.
Seamos alegría, sonrisas, paz, esperanza, libertad, paciencia, amor, carcajadas, bondad.
También podíamos elegir la película favorita, alguna que otra serie, quizá algún capítulo en concreto, nuestra lista de reproducción que nos hacía un poquito más felices cada día, los bailes que hacíamos delante del espejo del baño con el cepillo del pelo en la mano a las tantas de la madrugada, el efecto que tenemos en los demás.
Sí, voy a quedarme con eso último. Es impresionante cómo con simples gestos, detalles, podemos ser capaces de llenar, mejorar, completar la vida de otros. Y, ¡qué bonito es que te lo digan! No tiene por qué ser un gracias en sí, a veces, con una simple mirada no hacía falta nada más.
Qué importante es apostar por nosotros, creernos capaces de llegar a conseguir el mundo ideal. Muchos lo llaman utopía, quizá son demasiado pesimistas y ven el vaso m…