Si no es ahora, ¿cuándo?

Llenémonos de miles de canciones, de melodías de piano, de notas, de acordes de guitarra, de cuerdas rasgadas, de palabras.
Llenémonos también de todo lo que esas armonías implicaban, de la inspiración, de los recuerdos, de los momentos que nos traen a la mente como si fueran escenas de películas con banda sonora de fondo. La banda sonora que nosotros quisiéramos.
Que empiece la obra de arte, se abre el telón. 
Y, con ello, un nuevo inicio, otro comienzo, en el instante que sea. Que no haga falta un nuevo año, ni un nuevo mes, ni el 'próximo lunes ya empiezo'. ¡Que sea ya mismo!
Qué sencillo era llenarnos con cualquier pequeña cosa, con la buena música, el buen cine, los buenos gestos, la buena gente. Apostemos (otra vez), consigamos ganar la partida a la vida y disfrutar de esta montaña rusa de emociones que iba desde lo más hondo hasta lo más alto en cuestión de segundos, en esa precisa oportunidad de aprovechar esa carcajada guardada que estaba a punto de estallar en mil pedazos, de comenzar en una tímida risa que acaba por no aguantar más hasta que llega ese momento en el que te acaban doliendo las mejillas de no poder contener esa alegría.
Qué importante son las ganas.
Qué maravillosa es la vida (a veces). Y, te voy a dar un consejo, rodéate de esa gente que te haga disfrutarla incluso en los días más oscuros, esa gente que te da un chubasquero amarillo en los días más grises para pintarte de optimismo, esa gente que, incluso, salta en los charcos aunque lleve zapatillas de tela. 
Porque, si no vivimos ahora, ¿cuándo?
A ya cuatro de octubre, martes.

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