Flores.

Que se te llenen los ojos de verde, de todas las tonalidades posibles, da igual que claros o que oscuros. Que entren y se queden. Conmigo. No quiero que se vayan.
El cielo estaba claro como el agua cristalina en la que el Sol se reflejaba y el mar estaba en calma. El suave vaivén de las olas, ese sonido que todos los días regalaba sin siquiera pedir nada a cambio.
Me encanta andar descalza por el césped o por la arena de la playa, sentarme al borde de la piscina y meter los pies.
El mes que viene es junio, con todo lo que ello implica. Aunque, de momento, estamos en mayo, y en plena primavera y, ya sabes eso que dicen, que por mucho que corten las flores, jamás detendrán la primavera. Pero, por favor te pido, que tú las dejes crecer, déjalas florecer, que sean libres.
Otro del dos de mayo.

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