Canción.

La vida es una canción.
Cada uno le da la melodía y el compás que le apetece, a veces un tres por cuatro y otras un cuatro por cuatro.
Que suene como tenga que hacerlo, a veces blancas y con calma y otras semicorcheas y viviendo tan rápido que no nos da tiempo.
Y, sí que he de admitir que a todos nos gusta cambiar de canción de vez en cuando, escuchar diez segundos y después pasarla o dejarla cuarenta.
Pero, al fin y al cabo, la canción es de cada uno. Venga, vamos, que está sonando.
A dos de mayo.

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