Magia.

Igual la magia sí que existe: en la magia de los comienzos, en la primera sonrisa, en el primer hola, en la primera broma, en el primer guiño de ojos, en el primer beso, en los primeros.
Por supuesto que también tenían magia los finales, en cómo devoramos las últimas páginas de nuestro libro favorito, cómo las lágrimas no paran de salir después de cerrar el cajón de nuestros recuerdos o después de recordar a aquellos que ya no están.
Pero, encuentra y rodéate de aquellos que sepan encontrar y hacerte ver la magia de los intermedios, de los días comunes, de la rutina, de los que sepan hacerte feliz sea como sea, empleando todas y cada una de las herramientas que tengan.
A dieciséis de diciembre, viernes.

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