Cuenta atrás.

Date el lujo de ser feliz, de vivir con ganas, de llenarte los pulmones de aire limpio y no contaminado por las mentiras que todos los días escuchamos, de sentir el cuerpo en paz con el alma, de quererte a ti mismo, de disfrutar el momento.
La vida no es un paseo, es un camino a veces cuesta arriba en el que ves personas que te dan la mano y te ayudan a subir y otras tantas que te empujan para ver si te caes. Pero, al fin y al cabo, tú eres quien a las tres de la mañana está en la cama soñando con cambiar el mundo, con poder cumplir todos esos "ojalá".
Igual deberíamos abrir los ojos, darnos cuenta de lo que está pasando, de las injusticias, de las desigualdades que están resquebrajando nuestro mundo y que acabarán por hacerlo con nosotros. En algún momento acabaremos tan rotos que seremos incapaces de reconstruirnos de nuevo. Aunque, quizá estemos a tiempo.
Sin embargo, este texto aparecerá en alguna que otra pantalla y a los minutos, pasará. Sin más. Como cualquier otro anuncio en la televisión, como cualquier grito de socorro, como un último adiós, como un abrazo, como nos iremos nosotros sin haberlo intentado. La esperanza me abrasa por dentro haciéndome creer que lo lograremos, que solamente es cuestión de actitud, de confiar, de luchar. Hazlo por ti a la vez que lo haces por el resto. Esa es la unión que hay que encontrar, lo que hay que sentir, ser de uno mismo mientras estás entregado a los demás.
A ya dos de junio.

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