Una sonrisa siempre queda bien.

No dejes que los sueños se queden en sólo sueños, no permitas que las ilusiones se desvanezcan, deja vía libre a tus pensamientos. Deja que salten, que vuelen y que salgan. Déjalos libres, así serás más feliz. Suéltalos, ¿por qué no? No pienses en los posibles errores, los tendrás, no les des mayor importancia.
Sigue andando, perdona, olvida y continúa. No hace falta que pises a los demás para que no te pisen.
Pero quizá alguien lo haga, pero no se lo permitas, tú eres fuerte, puedes con todo, ánimo.
Suena la alarma, otro día más. Otra oportunidad que te da la vida, no la dejes pasar, aprovéchala. Que dicen que las oportunidades se dan muchas y que pocos las aprovechan.
La sonrisa que nunca falte, que siempre queda bien. A los buenos y malos momentos, buena cara. Sigue.
Habrá puntos y finales, comas y puntos y aparte. Pero la tinta no se acaba fácilmente, se tiene que acabar cuando de verdad has apretado tanto que ya no queda nada. Pero para ese momento queda mucho.
¿Qué más da si hoy tienes el pelo hecho un asco? Nada que una bonita trenza no pueda arreglar. ¿Qué pasa porque hayas suspendido un examen? Hay más oportunidades, somos humanos y eso conlleva errores, pero tú puedes. ¿Qué pasa porque haya habido peleas? Nada que un perdón y un abrazo no puedan solucionar.
Encuentra la solución, ahí está el misterio de la vida, ese que nos empeñamos en encontrar y que a veces por fijarnos demasiado no lo vemos incluso estando delantre nuestra.
Cada momento tiene su momento, redundante o no, es así. Lo más importante: no te rindas. Sigue. Todavía hay camino por recorrer y mejor hacerlo con una sonrisa y ganas que arrastrándote.

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