Con una sonrisa era suficiente.

Date el lujo de disfrutar de la vida, de agradecer los mínimos detalles y no esperar grandes cosas, simplemente déjate sorprender por lo que depare el futuro.
Nos gustaba tener todo bajo control, tener los horarios totalmente calculados, pero de vez en cuando, nos gustaba olvidar que la rutina estaba siempre presente y queríamos darnos cuenta de que realmente el día a día valía la pena.
Todo depende del punto de vista, de hacia dónde mires y desde dónde. Ten en cuenta eso. Sonríe un poco, que nunca viene mal.
A 19 de febrero, viernes.

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