Palabras que vuelan y me llevan a lo más alto.

Me pierdo entre las palabras, buceo y no me ahogo, vuelo sin alas, recorro los infinitos laberintos y nunca me pierdo. Y a la vez, siempre me encuentro.
Es el sin sentido de la vida, y al mismo tiempo no sería capaz de ver el significado sin ellas.
Me pierdo tantas veces que acabo por perder la cuenta, no me llegan los dedos de las manos y ni siquiera soy capaz de recordar cuál fue el último número que pensé.
Y justo en ese momento en el que me estoy planteando empezar a contar desde 0 otra vez, me encuentro, decido olvidar los números y empezar a disfrutar de esa libertad que siempre me regalarán las palabras.
A veinticuatro de junio, sábado.

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