Tan sencillo como vivir.

Vivir hasta el último aliento, sentir hasta el rincón más profundo de mi corazón, recorrer cada esquina de todos los países, comerme el mundo, luchar por lo que es mío y por lo que nunca me quitarán.
Conocer a toda la gente que se pueda, reír hasta que la carcajada se corte porque me falte el aire, llorar hasta que no pueda más, chillar hasta que mi garganta estalle, bailar hasta que mi cuerpo se tire al suelo, soñar hasta que los sueños pasen a ser realidad, dar todo de mí, esforzarme y ver el resultado.
Enamorarme, dejar que la locura llene un poquito mi vida, maravillarme de todos los pequeños detalles, de las miradas a escondidas, de ti, de la naturaleza.
Quedarme hasta las tantas escuchando el vaivén de las olas mientras la Luna se refleja en el infinito mar, meter los pies en el agua, inspirar hondo y sentirme bien.
Saber que todo está en orden, donde debe estar y donde siempre ha estado.

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