Márgenes y paréntesis:

Y que la vida se pasa (a veces) completamente ajena. Con márgenes, frialdad y distancia. Sin dejar ningún tipo de huella.

Como si estuviera en la recámara, con un papel de actor secundario, esperando a que llegue mi momento.

Moviéndome entre los paréntesis del tiempo, colándome en sus agujas (como si tuviera que hacerme hueco, como si, acaso, no cupiera). Como si este momento no fuera ya (suficientemente) mío y tuviera que adueñármelo. 

Como si, no fuera mi vida y no estuviera (más que) dispuesta a vivirla.

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