Nostalgia:

A veces la nostalgia es ligera. Otras veces es tan profunda como el fondo del océano.
Te atrapa con la fuerza de sus olas, rompiendo contra ti, olvidándose (por una vez) de desahogar su furia contra los acantilados.
Los recuerdos llegan así de rápido y fuerte. Creyéndose esas huellas superficiales que se forman con el paso de un barco. Hay quien dice que con el paso del tiempo.
La marea sigue esforzándose por conseguirte. Quizá luchar contra ella sea algo inevitable. Quizá acabemos mar adentro antes de que nos demos cuenta. Quizá ya lo estemos. 
Y, por último, quizá seamos capaces de rozar el horizonte con las yemas de los dedos.

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