Merecedores de alegría.

Estallémonos los corazones de tanto querer, que reviente el alma de tantos recuerdos felices, que nos duelan ambas mejillas de tanto reírnos a carcajadas y resguardémonos del frío que resquebraja en el calor de las miradas.
A uno de agosto, miércoles.

Comentarios

Entradas populares de este blog

La ciudad.

Fuego y cenizas.