Te atreviste a quererme.

Eres valiente, me di cuenta cuando te atreviste a quererme con todos mis miedos e inseguridades, con todas mis rabietas y mis sonrisas.
Te armaste de valor y apostaste por hacerme sonreír cuando más lo necesitaba, por darme la mano cuando nadie más estaba ahí.
Te has atrevido a quererme tanto como nunca nadie siquiera ha podido, no sé cómo, pero lo has conseguido.
Yo no he sido capaz, y tú sí. Sigo sin entenderlo.
La manera en la que me haces sonreír cuando nadie más puede y los pequeños detalles, es lo que realmente merece la pena. Cualquier tontería me hace sonreír.
Y cómo me gusta que me abraces y sumergirme en tus brazos, perderme en ellos, perderme pero siempre teniéndote a ti para volver a encontrarme.
Y cómo me encanta que me beses suavemente, con esos labios tímidos pero graciosos.
Y cómo te quiero, por esos momentos en los que me das la mano y sonrío pero y cómo no, si incluso eso me hace feliz.
Me haces feliz.
Y cómo adoro cuando me pasas ese mechón de pelo por detrás de la oreja, me acaricias la mejilla y me levantas la cabeza. Por último me besas, otra vez.
Quizá nunca sea suficiente.
Gracias por todo, no sé cómo sigues ahí, después de haberme conocido hasta el fondo. Creo que en eso consiste el amor, en amar a alguien hasta sus defectos, supongo. La verdad es que mucho no lo entiendo.
Pero quizá no haya nada que tenga que entender, solamente saber que te quiero y que me quieres, y qué quieres que te diga, para mí eso es más que suficiente.

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