Todo junto, volvió.

Como una puñalada en el corazón,
se clavaba poco a poco,
llegando hasta el último rincón,
pero doliendo,
sin parar nunca de hacerlo.
Intenté sacar el puñal,
la bala,
el dolor,
y sustituirlo,
por esperanza, alegría,
por algo.
Intentaba arrancármelo,
pero por más que lo intentaba,
no conseguía nada,
solamente más dolor,
más daño.
Pero lo conseguí,
el puñal,
la bala,
salió.
Pero el dolor no,
se quedó ahí,
es más,
se extendió,
por todo mi cuerpo,
por mí entera.
Dolía,
cada rincón al que llegaba,
dolía,
y no veas cuánto.
Pero había que hacer algo,
intenté arreglarlo,
unir cada pieza,
todas,
tardé.
Pasando el hilo por la aguja,
cosiendo,
sin parar de coser.
Pero llegaste tú otra vez,
y no veas qué pasó,
lo que dolió.
De repente,
el puñal,
la bala,
el dolor,
todo junto,
volvió.

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