Te ha tocado, perdón.

Vamos,
dame la mano,
agárrame,
con cuidado.
No tengas miedo,
no duele.
No me sueltes,
o no habremos hecho nada,
vamos,
ya falta poco.
Lo estás consiguiendo,
¿ves?
Ya llegamos,
venga,
termina,
no queda nada.
¡No!
¡No me sueltes!
Vaya,
ya lo has hecho.
Demasiado tarde,
pero se lo he avisado.
Ya ha vuelto a respirar,
a la vida,
y a mí me has dejado aquí,
con las manos vacías.
Y yo no puedo irme así,
tengo que llevarme a alguien,
deberías haber sido tú,
pero a ti ya no te puedo alcanzar.
A otro le tocará.
Lo siento.
Tu hijo sí que anda,
no me suelta,
le agarro del brazo,
me aprieta para no caerse,
me lo llevo a él.
Perdón.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Miradas con sabores dulces.

Luces e ilusiones.

21:47.