Olvida lo que te he pedido.

Y te escribe,
para no olvidarte,
para no dejarte atrás,
para recordarte alguna vez más.

También ella se escribe,
a sí misma,
para tampoco olvidarse,
de quién fue.

Aquella niña feliz,
que se divertía y siempre reía,
mira en quién se ha convertido,
en alguien fría y vacía.

Y ya no hay nada que la llene,
nada que sea suficiente,
nada que la ayude a subir a la superficie,
a dejar de hundirse.

Cógela de la mano ahora que todavía no es tarde,
tira hacia ti,
antes de que llegue a ahogarse.

Bueno, ya nada.
Olvida lo que te he pedido
solamente ha sido otra chica,
consumida por el vacío.

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